Esperé intencionalmente este día para escribir la entrada, ya que se completan 100 días desde el post anterior.
Un lapso de tiempo considerable y en el cual han sucedido muchos eventos interesantes, tardaría una eternidad en describirlos en su totalidad, por lo que sólo hablaré de los de mayor importancia.
En primer lugar, el aspecto académico: hace 100 días me limitaba a descansar, poco me levantaba de la cama, había trabajado todo diciembre y sólo pensaba en el reposo, no imaginaba lo que viviría. Pero no se confundan, ha sido una experiencia muy dura, pero totalmente gratificante, ya que ha puesto a prueba mi carácter en situaciones complejas, y he logrado salir victorioso en la mayoría. Sin embargo no todo ha sido felicidad, ya que ahora sí puedo afirmar que he visto la muerte en vivo y en directo, he visto el momento en el cual la luz deja los ojos de varios pacientes (5, para ser exacto), sin embargo he aprendido a entender que es el ciclo normal de la vida, algo que sucede a diario en todos los rincones del mundo, y más en un servicio de urgencias, donde los eventos del día transcurren a una velocidad desenfrenada y las circunstancias cambian en cuestión de segundos (no quiero decir con esto que tome la muerte como algo poco sustancial y no sienta nada, porque la sensación de vacío nunca faltará, sólo que ya he adquirido una experiencia importante y no me afecta tanto). Totalmente diferente fue la situación en la cual tuve que reanimar a un paciente que había entrado en paro cardiorrespiratorio y gracias a esa acción oportuna pude salvarle la vida: el momento en que ví que estaba reaccionando fue de tal euforia que poco me faltó para asomarme a una ventana y gritar de júbilo con los puños apretados, pero como retuve todas esas emociones dentro de mi organismo, sólo me manifesté con un episodio de lipotimia, y salí en brazos de dos enfermeras sudando frío, con una fuerza muscular casi nula, pasos torpes, una mirada inmersa en otro mundo, pero con una sonrisa que aunque asomaba débilmente en mi rostro, interiormente era inmensa. Algo a destacar es que a lo largo de este semestre (que aún no termina, pero ya queda muy poco) tuve la oportunidad de conocer a dos personas que en este momento considero dos de mis ídolos académicos, que son el Dr. Jorge Cortés (rotación de pisos) y el Dr. Carmelo Espinosa (rotación de urgencias), dos de los médicos más brillantes que haya visto en mi vida, de una calma envidiable para manejar cualquier tipo de situación y sobre todo, dos excelentes personas de un trato único con los pacientes y de un sentido del humor muy ameno, sobre todo en una profesión como esta, donde estás sujeto a muchas situaciones extremas y la carga de estrés es muy elevada.
En el aspecto emocional, pasé de una etapa de total quietud a una de gran movimiento y turbulencia, aunque en un principio todo fue muy agradable, es algo que no puedo negar, pero con el paso de los días y los sucesos el mosaico mental se hacía mas y mas confuso, y evidentemente, todo terminó muy mal, nada que ver con lo que parecía al empezar, debo reconocer que no tuve la mejor disposición ni reacción al saber la verdad en su totalidad (me decía un profesor del departamento de psiquiatría, especialista en psicoanálisis: "Usted es una persona brillante cuando siente que tiene las herramientas para actuar, pero cuando las cosas sobre las que tenía mucha expectativa no le salen como quiere o tiene demasiada incertidumbre sobre cualquier hecho, pierde totalmente la cabeza, no puede evitar hacer pataletas, es tanto lo que quiere ganar que no ha aprendido a aceptar ni la mas mínima derrota", soy consciente que es algo que debo corregir, aunque me va a costar). En fin, no fui nada maduro al finalizar esa etapa, pero considero que sí tuve la madurez suficiente para no quedarme petrificado ante esa puerta que se cerró del todo, dirigí mi mirada hacia otros horizontes y pude visualizar una puerta que estaba abierta hace un buen rato, no había tenido la suficiente percepción para notarlo, pero decidí entrar y al menos ahora puedo decir que era la correcta. Pasé un mal rato con el primer suceso pero el destino me tenía preparado algo mas claro, concreto y por supuesto mucho mejor, por lo que queda claro que todo tiene su explicación y razón, nada sucede al azar. Ahora seré mas directo: Gracias a Alejandra he encontrado un punto de equilibrio y entendimiento que me tiene muy conforme y contento, ya veremos como continúa todo con el paso del tiempo.
Respecto a mi estado de salud, me diagnosticaron hipertensión arterial (la verdad no me sorprendió demasiado, era algo de esperar teniendo en cuenta mis antecedentes familiares y patológicos, mi complicado temperamento y mi excesivo consumo de bebidas negras), y tuve sospechas de alguno de los variados tipos de leucemia, por algunos síntomas que se me presentaron (frío corporal, sensación de mareo y somnolencia en algunos momentos del día, infecciones respiratorias recurrentes y lesiones purpúricas en la piel), pero afortunadamente se descartó con la realización de una biopsia de médula ósea (que me dolió como no se imaginan pero que valió la pena, por mi tranquilidad y la de mis allegados). En conclusión, mi estado de salud sigue sin ser óptimo, pero he tenido un control importante, lo que se ha evidenciado en una mejoría considerable que me ha permitido desarrollar mis actividades sin inconvenientes.
La idea general es que mi vida está en un punto de equilibrio importante y agradable, evidentemente no faltan algunos pequeños inconvenientes y el estrés de la labor diaria, pero nada que se salga de mis posibilidades. Ahora estamos en semana santa (sin significado especial para mí, dado mi marcado ateismo, ya conocido por ustedes), mi madre viajó a Santa Marta con mis abuelos, mi primo se fue para Bucaramanga y mi tía para Cali, por lo que estoy solo en la casa. Por esta semana dejaré de ser el respetado (en cierto grado), bien vestido y arreglado Dr. Leonardo Gómez (no crean, ya se refieren así a mis compañeros y a mí en las clínicas, y pues qué más da? ya nos comimos el cuento), para volver a ser el dejado de otras épocas, escasamente acomodaré mi cabello (que ya nuevamente me toca los hombros), me dejaré crecer la barba y saldré a comprar mis víveres al Carulla en camiseta, pantaloneta y tennis. Aprovecharé los días para aislarme un poco del mundo exterior, reflexionar sobre varios temas, realizar algunas lecturas académicas ligeras, y adelantar un poco de la literatura no médica que tengo atrasada, ya el próximo lunes tomaré de nuevo la bata blanca para regresar a la actividad. También pensar en que tengo que salir con Ximena porque hace mucho no nos vemos y tenemos pendiente un café, además que Angélica, Johanna y Adriana me dijeron que era un ingrato (con toda razón), por lo que también debo sacar una franja de tiempo para ellas y obviamente una reunión con mi grupo de amigos de siempre, que ya me hace falta porque he estado un poco distanciado de ellos por las labores académicas. Por supuesto, continuar bien con Alejandra, seguir por ese buen camino con el que empezó todo. Esperemos que todo siga en ese orden, y que mi futuro en la medicina sea tan fructífero como lo he visto últimamente, seguir enfrentando ese mundo real que no he padecido pero que he visto marcado en los rostros de varios hombres y mujeres a través de mi corta experiencia médica, ese mundo que despierta la solidaridad de muchos, pero que pocos hemos tenido la oportunidad de conocer al menos de una forma externa, tal vez no seamos la gallina de los huevos de oro para esas personas, pero saben que pueden contar con nuestra ayuda incondicionalmente y que pondremos nuestro conocimiento a su disposición. Eso me ha enseñado que los problemas de la vida van más allá de lo que creemos, y que algunas de nuestras preocupaciones y angustias son estúpidas, podemos hacer incómoda nuestra existencia e incluso la de nuestros familiares y amigos por nimiedades, pero casi nunca pensamos que hay alguien en un entorno hostil que lucha a diario contra la adversidad (y en los casos que he conocido, contra enfermedades terribles propias o de seres queridos). Por ahora, seguir afianzando mis conocimientos en esta profesión, que ya me ha sacado algunas canas (literalmente, o al menos eso me dijo Alejandra un día que revolvió mi cabello), pero dentro de la cual me siento cada vez mas cómodo, y seguir acercándome a ese camino de gloria que quiero, para que las personas que lleguen a mi consulta (ya sea general o psiquiátrica) tengan la seguridad de ser atendidas por un profesional idóneo.
lunes 18 de abril de 2011
sábado 8 de enero de 2011
Escarlata y Negro II
-Pasó el tiempo, viviste algunas experiencias y aún así, continúas en este mundo, ¿Por qué decidiste quedarte finalmente?
-Porque después de mucho tiempo comprendí que la esencia es única y no se cambia, aunque se vivan cosas nuevas, aunque algunas circunstancias requieran una actuación diferente, la base de los seres humanos sigue siendo la misma, hay rasgos por los cuales se te puede identificar por mucho tiempo, me atrevería a decir que por toda la vida.
-Ahora que lo mencionas, es cierto… ya que has podido ser tú sin ningún tipo de presión ni restricción, se te ve más seguro, decidido y tranquilo, sigues en este mundo, pero ahora las cosas han cambiado para ti, ya no ves esto como una cárcel, sino como tu territorio, como parte de tus dominios… dejaste de ser prisionero del escarlata y el negro para ahora usar esos colores como tu estandarte.
-Exactamente, además no olvidemos que en los últimos 3 meses he crecido mucho en varios sentidos, y además, aprendí de mis errores, empecé a verlos más como una oportunidad de resurgir y renovar que como una carga, lo cual ha contribuido significativamente a mi seguridad y tranquilidad, gracias a eso he solucionado varios inconvenientes y he obtenido logros que para mí son importantes… sin embargo no es algo para confiarme y dormirme en los laureles, ahora empieza un ciclo lleno de retos muy duros, y tengo confianza en mí mismo para sortearlos, pero para complementar, también requiero esfuerzo y trabajo honesto.
-Me agrada esa actitud, puedo asegurar que si cumples con lo que dices vas a estar muy feliz, sin importar el agotamiento… ahora quiero preguntarte ¿Cómo van las relaciones en tu entorno?
-No me quejo en lo absoluto, es bastante extraño pero todo está muy bien, he reforzado varios lazos con personas muy importantes y como dice la vieja frase “lo que no sirve, que no estorbe”, no es bueno para mi integridad preservar algo que no aporte… también me alegra mucho el hecho de ver varios lazos que llegan y se harán muy fuertes con el paso de los días, los meses, los años…
-Me alegra saber eso, sin embargo ten cuidado con el exceso de orgullo y frialdad, me gusta el sentido en que los has desarrollado pero recuerda que todo extremo es malo, y aunque no te des cuenta, puedes dañar a tus seres más queridos… y le estarías dando a tus detractores un motivo de crítica.
-Concuerdo contigo en lo que dices de mis seres queridos, de mis detractores… no es mucho lo que puedo hacer, porque si me he ganado esas críticas es por mi esencia, y ahora que la siento tan fuerte, sea lo que sea que haga no les agradaré… igual, no me importa hacerlo, mi vida no gira en torno a ellos.
-Igual, debes mantener la compostura en todo momento… sobre todo por los grandes retos que vienen, y que debes superar para estar a gusto y sentirte cada vez más seguro de tu vida.
-Tienes razón, pienso mucho en eso, en la estrategia que usaré... pero por ahora, a descansar. Claro que, a diferencia de otras ocasiones, la debilidad quedó atrás, ahora soy fuerte en muchos sentidos y en este momento puedo darme el lujo de hacer lo que deseo: sentarme a observar el horizonte escarlata y negro… simplemente, disfrutar de mi reino.
-Porque después de mucho tiempo comprendí que la esencia es única y no se cambia, aunque se vivan cosas nuevas, aunque algunas circunstancias requieran una actuación diferente, la base de los seres humanos sigue siendo la misma, hay rasgos por los cuales se te puede identificar por mucho tiempo, me atrevería a decir que por toda la vida.
-Ahora que lo mencionas, es cierto… ya que has podido ser tú sin ningún tipo de presión ni restricción, se te ve más seguro, decidido y tranquilo, sigues en este mundo, pero ahora las cosas han cambiado para ti, ya no ves esto como una cárcel, sino como tu territorio, como parte de tus dominios… dejaste de ser prisionero del escarlata y el negro para ahora usar esos colores como tu estandarte.
-Exactamente, además no olvidemos que en los últimos 3 meses he crecido mucho en varios sentidos, y además, aprendí de mis errores, empecé a verlos más como una oportunidad de resurgir y renovar que como una carga, lo cual ha contribuido significativamente a mi seguridad y tranquilidad, gracias a eso he solucionado varios inconvenientes y he obtenido logros que para mí son importantes… sin embargo no es algo para confiarme y dormirme en los laureles, ahora empieza un ciclo lleno de retos muy duros, y tengo confianza en mí mismo para sortearlos, pero para complementar, también requiero esfuerzo y trabajo honesto.
-Me agrada esa actitud, puedo asegurar que si cumples con lo que dices vas a estar muy feliz, sin importar el agotamiento… ahora quiero preguntarte ¿Cómo van las relaciones en tu entorno?
-No me quejo en lo absoluto, es bastante extraño pero todo está muy bien, he reforzado varios lazos con personas muy importantes y como dice la vieja frase “lo que no sirve, que no estorbe”, no es bueno para mi integridad preservar algo que no aporte… también me alegra mucho el hecho de ver varios lazos que llegan y se harán muy fuertes con el paso de los días, los meses, los años…
-Me alegra saber eso, sin embargo ten cuidado con el exceso de orgullo y frialdad, me gusta el sentido en que los has desarrollado pero recuerda que todo extremo es malo, y aunque no te des cuenta, puedes dañar a tus seres más queridos… y le estarías dando a tus detractores un motivo de crítica.
-Concuerdo contigo en lo que dices de mis seres queridos, de mis detractores… no es mucho lo que puedo hacer, porque si me he ganado esas críticas es por mi esencia, y ahora que la siento tan fuerte, sea lo que sea que haga no les agradaré… igual, no me importa hacerlo, mi vida no gira en torno a ellos.
-Igual, debes mantener la compostura en todo momento… sobre todo por los grandes retos que vienen, y que debes superar para estar a gusto y sentirte cada vez más seguro de tu vida.
-Tienes razón, pienso mucho en eso, en la estrategia que usaré... pero por ahora, a descansar. Claro que, a diferencia de otras ocasiones, la debilidad quedó atrás, ahora soy fuerte en muchos sentidos y en este momento puedo darme el lujo de hacer lo que deseo: sentarme a observar el horizonte escarlata y negro… simplemente, disfrutar de mi reino.
domingo 24 de octubre de 2010
La puta de Mensa - Woody Allen
Tomé el teléfono y segundos más tarde una voz aterciopelada contestó. "Entiendo que usted puede arreglarme una hora de buena charla" -"Claro, amor. ¿Qué tienes en mente?" -"Me gustaría discutir Melville" -"¿Moby Dick o novelas más cortas?" -"¿Cuál es la diferencia?" -"El precio. Eso es todo. El simbolismo cuesta extra. Cincuenta por Moby Dick, ¿Le gustaría una discusión comparada?... Melville-Hawthrone, podríamos arreglarlo por unos cien. ¿Quiere una rubia o una castaña?" -"La espero en el Plaza. Sorpréndame" dije y colgué.
A los pocos minutos de llegar a la habitación del hotel, una pelirroja de cuerpo dudoso golpeó la puerta. -"Me sorprende que nadie te haya parado vestida así, el conserje usualmente detecta con facilidad a las intelectuales." -"Con un billete de cinco no distingue nada". -"Bueno, ¿comenzamos?", dije, y la llevé hacia el sillón. Ella encendió un cigarrillo y dijo: -"Creo que podríamos comenzar encarando Billy Budd como la justificación de Melville a la creencia en Dios, nést-ce pas?" -"Interesante", dije." Aunque no en el más puro estilo Miltoneano". Era una finta, me interesaba ver si valía para el oficio. -"No, El paraíso perdido carece de subestructura en pesimismo". Valía. -"Cierto, cierto. ¡Dios!, tiene razón." Murmuré. -"Creo que Melville reafirma las virtudes de la inocencia de una forma naive y a la vez sofisticada. ¿Está de acuerdo?" Yo dejé que ella siguiera. Apenas tenia diecinueve años, pero ya había adquirido esa ductilidad encallecida de una pseudo-intelectual. Tiraba ideas, pero todo era mecánico. Cada vez que yo emitía una introspección ella simulaba una respuesta: -"Oh, sí Káiser, sí amor, eso sí que es profundo". Una platónica comprensión de la Cristiandad. ¿Cómo es que no lo había pensado antes? Gemía plena de satisfacción. Conversamos por una hora y luego dijo que debía irse, no sin antes enunciar que aún tenia mucho para ofrecerme. Esto lanzó mi curiosidad. -"¿Qué es lo que querés decir?" -"Supón que quisieras tener ...una fiestecita. Una del estilo Noam Chomsky explicada por dos mujeres. Eso te costaría mucho. También por cien una mujer puede prestarte los discos de Bartok , cenar y luego te permitiría mirarla mientras tiene un ataque de ansiedad. Por trescientos te puedo ofrecer una judía castaña que pretende buscarte en el Museo de arte Moderno, te deja leer su master, y hasta mantendría una agria y audible discusión sobre la concepción de Freud sobre la mujer, y luego simularía el tipo de suicidio de tu preferencia. Una velada perfecta, para algunos hombres".
Hermosa ciudad, Nueva York.
A los pocos minutos de llegar a la habitación del hotel, una pelirroja de cuerpo dudoso golpeó la puerta. -"Me sorprende que nadie te haya parado vestida así, el conserje usualmente detecta con facilidad a las intelectuales." -"Con un billete de cinco no distingue nada". -"Bueno, ¿comenzamos?", dije, y la llevé hacia el sillón. Ella encendió un cigarrillo y dijo: -"Creo que podríamos comenzar encarando Billy Budd como la justificación de Melville a la creencia en Dios, nést-ce pas?" -"Interesante", dije." Aunque no en el más puro estilo Miltoneano". Era una finta, me interesaba ver si valía para el oficio. -"No, El paraíso perdido carece de subestructura en pesimismo". Valía. -"Cierto, cierto. ¡Dios!, tiene razón." Murmuré. -"Creo que Melville reafirma las virtudes de la inocencia de una forma naive y a la vez sofisticada. ¿Está de acuerdo?" Yo dejé que ella siguiera. Apenas tenia diecinueve años, pero ya había adquirido esa ductilidad encallecida de una pseudo-intelectual. Tiraba ideas, pero todo era mecánico. Cada vez que yo emitía una introspección ella simulaba una respuesta: -"Oh, sí Káiser, sí amor, eso sí que es profundo". Una platónica comprensión de la Cristiandad. ¿Cómo es que no lo había pensado antes? Gemía plena de satisfacción. Conversamos por una hora y luego dijo que debía irse, no sin antes enunciar que aún tenia mucho para ofrecerme. Esto lanzó mi curiosidad. -"¿Qué es lo que querés decir?" -"Supón que quisieras tener ...una fiestecita. Una del estilo Noam Chomsky explicada por dos mujeres. Eso te costaría mucho. También por cien una mujer puede prestarte los discos de Bartok , cenar y luego te permitiría mirarla mientras tiene un ataque de ansiedad. Por trescientos te puedo ofrecer una judía castaña que pretende buscarte en el Museo de arte Moderno, te deja leer su master, y hasta mantendría una agria y audible discusión sobre la concepción de Freud sobre la mujer, y luego simularía el tipo de suicidio de tu preferencia. Una velada perfecta, para algunos hombres".
Hermosa ciudad, Nueva York.
lunes 4 de octubre de 2010
Escarlata y Negro

Definitivamente la teoría madre del psicoanálisis es muy aplicable en ciertos casos: todo organismo tiende a volver a su punto de origen...
De nuevo me veo rodeado por este inmenso valle escarlata y negro, y sé que estoy de nuevo en mi hogar, en el que crecí y aprendí a ser quien soy... me siento en la cima de una montaña a ver el oscuro y espeso cielo, adornado por esas estrellas rojas que dan la ilusión de dejar una estela de sangre tras ellas, sé que este cuadro puede ser un poco espeluznante para muchos, pero ya estoy acostumbrado a ello y hasta he aprendido a apreciarlo y aprovecharlo... sí, esto tiene sus ventajas, aunque es un peso demasiado grande, tanto que todos los que salimos de acá somos maldiciones andantes...
- No digas eso, no eres ninguna maldición...
Me sobresalto al oír esa voz, no imaginé oírla por acá, mis ojos brillan al igual que su presencia, pero no puedo evitar la expresión de sorpresa en mi rostro, casi de pánico.
- Ehmmm hola, perdón? qué decías?
- Que no eres ninguna maldición, ni tú ni ninguno de tus semejantes, no digas estupideces.
- Ahhh crees que no? la evidencia está ahí... todo esto es un círculo vicioso, por más que intentamos cambiar y salir siempre terminamos acá de nuevo, y lo peor de todo es que hemos arrastrado a algunos pobres inocentes a este abismo.
- Es cierto, todo eso ha ocurrido, pero es injusto que cargues con toda esa culpa en tu espalda, no considero que seas alguien peligroso, has tenido muy buenas intenciones, pero desafortunadamente no todas las personas que se involucran contigo en cualquier aspecto pueden tener éxito, y mucho menos es tu culpa, si fracasaron es un hecho lamentable pero no te acuses tan duramente, y no olvides tus aciertos, o acaso piensas que estás solo?
- No, es obvio que no estoy solo, para no ir muy lejos, tú estás aquí...
- Exacto, pero no lo digas con esa expresión tan triste, sonríe.
- Sabes que hace mucho tiempo perdí la sonrisa sincera.
- Eso no es nada alentador, mira... yo sonrío a pesar de todo, si reflejara lo que ha sido mi vida, jamás lo haría.
- Quieres decir que estoy reflejando lo que ha sido mi vida?
- Claramente, sólo tus ojos me dicen todo, sé que tu vida no ha sido fácil, pero no entiendo todo ese odio dentro de tí, y me aterra que dirijas buena parte hacia tí, sumado a que algunas veces puedes ser muy soberbio, por qué?
- Ni siquiera yo mismo lo sé, es una respuesta complicada de encontrar, y la idea de hallarla es un poco estremecedora porque no sé con que me encuentre.
- Pero el encontrarla podría ayudarte a resolver el problema, al tener algo de lo cual partir.
- Tienes razón, debo empezar a solucionar las cosas desde mi propio interior... me ayudarías a encontrar esa respuesta?
- Claro que sí, cuentas conmigo.
- Pero espera, no lo digas a la ligera, estás segura? mira a tu alrededor, el escarlata y el negro abundan, es un mundo hostil y despiadado, y no quiero que sufras lo que me corresponde sufrir a mí, porque te quiero y brillas mucho como para entrar a un mundo como este.
- Sí, quiero entrar, sabes que soy muy caprichosa y curiosa, además... también te quiero y quiero que te sientas apoyado.
- Muy bien, entonces que así sea, primero que todo debo agradecerte por tu compañía y aprecio, es algo que vale mucho para mí... ahora, toma mi mano fuertemente, el camino es largo y complicado, no quiero que te quedes atrapada en medio de estas sombras, y ahora que te veo acá, no quiero quedarme solo... empecemos a buscar esa respuesta...
El camino inicia, será una exploración por muchos secretos oscuros, en búsqueda de la tranquilidad interna... habrá obstáculos muy fuertes y el futuro es incierto, pero si no se afrontan, las cosas jamás cambiarán, y una cosa es cierta, la esencia de un ser humano no se puede cambiar, pero tampoco se puede convertir en una condena y no es excusa para quedarse siempre en lo mismo...
domingo 26 de septiembre de 2010
Continuidad de los parques...
Quiero compartir este cuento perteneciente a uno de mis escritores favoritos, Julio Cortázar:
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
domingo 22 de agosto de 2010
Just another bullet in the chamber...
Tal vez el título no tenga nada que ver con el post, tal vez sí... pero lo puse porque se me dió la gana (para los curiosos, es un verso del coro de "Love's a loaded gun" de Alice Cooper)
Casi 4 meses sin un post nuevo... y muchas cosas han cambiado desde ese entonces, por fin España se quitó la sal en los mundiales y pudo ganarse uno, (cuando Iniesta hizo el gol casi me quedo sin cuerdas vocales) y de paso, yo me gané la polla, que por cierto ya invertí (sí, porque compré cosas útiles), estuve 2 semanas en Ibagué visitando a la familia de mi padre, después de 3 años sin verlos, y Alvaraco por fín abandonó la casa de Nariño, eso lo bueno...
Lo malo, fallecieron Ronnie James Dio y Paul Gray (bajista de Slipknot, para los que no saben) con sólo 8 días de diferencia, y Gustavo Cerati está postrado por un accidente cerebrovascular... ahora estamos gobernados por el "amigo" Juanma (el sólo verlo me recuerda a Chucky, el Grinch y Michael Myers al tiempo), aunque todavía no ha dado papaya para criticarlo, porque sólo van 15 días de gobierno... y lo que era mi sólido grupo de amigos hace 3 años ahora se fragmentó más de lo que ya era posible, pero al menos estoy intentando mantener la cordialidad con la mayoría, es lo máximo que puedo hacer...
Curiosamente, esta semana he intentado sacar la "rosadez" musical que hay en mí, aún no tengo claro por qué exactamente, pero a punta de Alice Cooper, Three Days Grace y Jaguares es como complicado. El "rosado" que ha surgido parece más bien un escarlata con algunas líneas negras. Pero bueno, ha mejorado teniendo en cuenta que al inicio de semana intentaba escuchar Mr. Big y Bon Jovi, y terminaba con Slipknot, Marilyn Manson y Cradle of Filth. Veremos si el 9 de septiembre, el día del concierto de Scorpions y Cinderella, sí se me sale el rosado musical al menos por esas 3 horas...
Ya la rosadez interior, sí ha tenido algunos surgimientos a lo largo de la semana, y sólo en momentos específicos... respecto a esto debo ser honesto, una parte de mí me hace sentir ridículo, pero la otra se siente plena y de nuevo humana. Sin embargo, me siento más cómodo procurando tenerla lo más oculta posible a los ojos de la mayoría, aunque no me arrepiento de haberla mostrado en esos momentos, porque de esa forma el secreto se mantiene a salvo...
En la última semana han cambiado muchísimas cosas, lo que me ha llevado a hacer algunos cambios importantes en ciertos planes, y a plantear algunas otras cosas pero sin tener la absoluta seguridad de llevarlas a cabo aún, todo dependerá de la evolución de algunos sucesos con el tiempo, y de la solución de ciertos asuntos pasados porque no quiero tener deudas pendientes, y mucho menos, errores si decido llevar a cabo todo esto... si veo que algo anda mal, no me muevo hasta hallar una solución, y si no la encuentro, media vuelta y hasta luego, porque no estoy en condiciones de tomar riesgos innecesarios, cuestión de orgullo...
Sé que algunos leerán esto y quedarán "este man está loco O_O", pues bien... tal vez algún día tengan idea de todas las cosas a las que me refiero, o tal vez nunca lo sepan, todo depende del desarrollo de los hechos...
Realmente seré quien esperas que surja de las sombras?...
Casi 4 meses sin un post nuevo... y muchas cosas han cambiado desde ese entonces, por fin España se quitó la sal en los mundiales y pudo ganarse uno, (cuando Iniesta hizo el gol casi me quedo sin cuerdas vocales) y de paso, yo me gané la polla, que por cierto ya invertí (sí, porque compré cosas útiles), estuve 2 semanas en Ibagué visitando a la familia de mi padre, después de 3 años sin verlos, y Alvaraco por fín abandonó la casa de Nariño, eso lo bueno...
Lo malo, fallecieron Ronnie James Dio y Paul Gray (bajista de Slipknot, para los que no saben) con sólo 8 días de diferencia, y Gustavo Cerati está postrado por un accidente cerebrovascular... ahora estamos gobernados por el "amigo" Juanma (el sólo verlo me recuerda a Chucky, el Grinch y Michael Myers al tiempo), aunque todavía no ha dado papaya para criticarlo, porque sólo van 15 días de gobierno... y lo que era mi sólido grupo de amigos hace 3 años ahora se fragmentó más de lo que ya era posible, pero al menos estoy intentando mantener la cordialidad con la mayoría, es lo máximo que puedo hacer...
Curiosamente, esta semana he intentado sacar la "rosadez" musical que hay en mí, aún no tengo claro por qué exactamente, pero a punta de Alice Cooper, Three Days Grace y Jaguares es como complicado. El "rosado" que ha surgido parece más bien un escarlata con algunas líneas negras. Pero bueno, ha mejorado teniendo en cuenta que al inicio de semana intentaba escuchar Mr. Big y Bon Jovi, y terminaba con Slipknot, Marilyn Manson y Cradle of Filth. Veremos si el 9 de septiembre, el día del concierto de Scorpions y Cinderella, sí se me sale el rosado musical al menos por esas 3 horas...
Ya la rosadez interior, sí ha tenido algunos surgimientos a lo largo de la semana, y sólo en momentos específicos... respecto a esto debo ser honesto, una parte de mí me hace sentir ridículo, pero la otra se siente plena y de nuevo humana. Sin embargo, me siento más cómodo procurando tenerla lo más oculta posible a los ojos de la mayoría, aunque no me arrepiento de haberla mostrado en esos momentos, porque de esa forma el secreto se mantiene a salvo...
En la última semana han cambiado muchísimas cosas, lo que me ha llevado a hacer algunos cambios importantes en ciertos planes, y a plantear algunas otras cosas pero sin tener la absoluta seguridad de llevarlas a cabo aún, todo dependerá de la evolución de algunos sucesos con el tiempo, y de la solución de ciertos asuntos pasados porque no quiero tener deudas pendientes, y mucho menos, errores si decido llevar a cabo todo esto... si veo que algo anda mal, no me muevo hasta hallar una solución, y si no la encuentro, media vuelta y hasta luego, porque no estoy en condiciones de tomar riesgos innecesarios, cuestión de orgullo...
Sé que algunos leerán esto y quedarán "este man está loco O_O", pues bien... tal vez algún día tengan idea de todas las cosas a las que me refiero, o tal vez nunca lo sepan, todo depende del desarrollo de los hechos...
Realmente seré quien esperas que surja de las sombras?...
viernes 30 de abril de 2010
Y hasta aquí los deportes... país de mierda.
13 de agosto de 1999, Jaime Garzón fue asesinado... una de las jornadas más tristes en la historia del país, fueron muchas las reacciones de rabia e impotencia... pero ninguna como esta...
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